Eutanasia voluntaria y el “caso holandés”

No obstante, el “caso holandés” puede interpretarse de otro modo. Es innegable que se han dado y se siguen dando casos de eutanasia involuntaria. Pero esto constituye tanto un delito como una transgresión a los principios de toda moral centrada en el respeto a la autonomía del paciente. Lo que queda claro es que ya antes de la legalización de la eutanasia voluntaria se daban casos de eutanasia involuntaria en los Países Bajos. Con la introducción de la nueva ley en 2002, los casos de eutanasia involuntaria han disminuido. Es más: ¿quién puede realmente garantizar que en los países en los que se prohíben absolutamente la eutanasia voluntaria y el suicidio asistido no existen numerosos casos de eutanasia involuntaria, aunque sea una práctica velada?

Mi opinión es que en una sociedad en la que existe un debate claro y abierto sobre el tema, y en la que se permite la práctica de la eutanasia voluntaria y el suicidio asistido, los casos de eutanasia involuntaria tienden a disminuir. Como dice Peter Singer:

“(No hay) pruebas que apoyen la conclusión de que (…) en Holanda los médicos pongan fin a la vida de más pacientes que no han dado su consentimiento, que en ningún otro país donde la eutanasia es ilegal. De hecho, hay considerables pruebas (…) para afirmar exactamente lo contrario: donde la eutanasia voluntaria no puede discutirse abiertamente los médicos ponen fin a la vida de más pacientes sin obtener el consentimiento informado por parte de estos.” (Véase “Debate en el lecho de muerte”, Canadian Medical Association Journal 166(8).)

Creo que el “temor a ciertos abusos” por parte de mucha gente es un aspecto que debe tenerse en cuenta, pero no puede ser considerado un buen argumento contra la legalización de la eutanasia voluntaria y del suicidio asistido. Para evitar el temor a los abusos son necesarias las siguientes condiciones. En primer lugar, contar con una legislación clara, precisa y fácilmente comprensible al ciudadano común. En segundo lugar, realizar campañas frecuentes y efectivas por parte del Estado y de otras instituciones de la sociedad civil que informen adecuadamente a la población y promuevan un diálogo entre el personal médico, los juristas y los ciudadanos. En tercer lugar, tener en cuenta que la mejor manera de superar el temor a los abusos es la transparencia en la práctica médica y en el funcionamiento de las instituciones sanitarias. Finalmente, insistir ya desde la escuela en la importancia y conveniencia de contar con un testamento vital en tanto documento escrito de voluntades anticipadas. Toda persona adulta debe tener el derecho, pero también debe entender la necesidad de expresar su voluntad acerca de su futuro. Obviamente, un ciudadano puede cambiar de opinión con el tiempo y así modificar su testamento vital cuantas veces lo desee. Lo importante es que debe poder confiar en que su voluntad, oportunamente fijada por escrito y comunicada a parientes, amigos y a su medico de cabecera, será siempre respetada.

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Acerca de Marcos G. Breuer

I'm a philosopher and freelance writer based in Athens, Greece.
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